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Tecnología· 7 min de lectura

QLED, LED y OLED: las diferencias que de verdad se notan

Tres siglas, tres tecnologías distintas y mucho marketing por medio. Qué cambia realmente en la imagen y en qué salón conviene cada una.

Comparativa entre un panel QLED y un panel LED convencional

Las tres siglas describen cómo la televisión genera la luz y el color, y esa diferencia técnica se traduce en cosas concretas: cuánto brilla, qué tal se ve el negro y cuánto aguanta el color con los años.

LED: la base de casi todo

Lo que llamamos "televisión LED" es en realidad un panel LCD iluminado por detrás con diodos LED. El panel LCD no emite luz: la bloquea o la deja pasar. Por eso el negro nunca es negro del todo — siempre se escapa algo de la luz trasera. Es la tecnología más extendida, la más barata de fabricar y la que mejor rendimiento da por euro.

Dentro del LED hay dos formas de colocar los diodos. En la iluminación de borde (edge LED) los diodos van en el marco y la luz se reparte con una guía; es lo que permite paneles muy finos. En Direct LED los diodos están detrás de toda la superficie, lo que da un brillo más uniforme y evita las esquinas más claras que a veces se ven en las de borde.

QLED: LED con una capa de puntos cuánticos

Un QLED es un LED con una película de cristales cuánticos —nanopartículas que, al recibir luz, emiten un color muy puro y muy concreto según su tamaño. El resultado no es un tipo de panel nuevo: es el mismo LCD, pero con un color notablemente más saturado y más fiel, sobre todo en rojos y verdes, que son los que peor reproduce un LED normal.

Lo que se gana en la práctica: colores más vivos sin que parezcan artificiales, mejor rendimiento en salones con mucha luz —porque el brillo se mantiene alto sin lavar el color— y una degradación más lenta con los años, ya que la capa de puntos cuánticos pierde intensidad mucho más despacio que los filtros de color tradicionales.

OLED: cada píxel es su propia luz

En un OLED no hay retroiluminación. Cada píxel emite su propia luz y puede apagarse por completo, así que el negro es negro absoluto y el contraste es, técnicamente, infinito. Es la mejor imagen que se puede comprar hoy para ver cine a oscuras.

A cambio: cuesta bastante más, brilla menos que un buen QLED en una habitación con sol de mediodía, y tiene riesgo de retención de imagen si dejas horas y horas un logotipo fijo en pantalla. Tampoco se fabrica en tamaños pequeños: por debajo de 42 pulgadas prácticamente no existe.

Cuál elegir

Tu situaciónLo que conviene
Salón con mucha luz naturalQLED — mantiene el color con brillo alto
Sala de cine a oscuras, presupuesto amplioOLED — el negro no tiene rival
Cocina, dormitorio, segunda teleLED o QLED en tamaño pequeño
Uso mixto y presupuesto contenidoQLED — el mejor equilibrio hoy
Muchas horas con canales de noticias fijosEvita OLED por la retención